Antes de los uniformes, las competencias y los podios, Smart Racing Team nació de algo mucho más sencillo: un grupo de amigos montando bicicleta los sábados.
La historia comienza en las tradicionales corridas de Element Cycling y Bike Shack, dos puntos de encuentro que se han convertido en parte de la cultura del ciclismo en Puerto Rico. Cada sábado, ciclistas de distintos niveles se reúnen para salir a rodar, compartir y, por supuesto, medir fuerzas.
Porque aunque oficialmente es una corrida, todos sabemos lo que pasa cuando se juntan ciclistas con ganas de darlo todo.
El ritmo sube. Aparecen los ataques. Alguien quiere probar las piernas. Otro sabe exactamente cuándo moverse. Y lo que comenzó como una salida entre ciclistas rápidamente se convierte en un verdadero fogueo.
El lugar donde comenzaron a verse las primeras piezas
Fue precisamente en esas corridas donde Onix, fundador de Smart Racing Team, comenzó a observar algo especial.
No necesariamente estaba buscando solamente al ciclista más rápido.
Empezó a identificar a los que tenían piernas, pero también a los que tenían destrezas. A los que sabían leer el grupo. A los que tenían maña para moverse dentro del pelotón. A los que podían sufrir, atacar, aguantar o ayudar a otro corredor cuando hacía falta.
Semana tras semana, las mismas caras comenzaron a encontrarse en la carretera.
Y lo mejor de todo era que antes de ser compañeros de equipo, éramos amigos.
Había competencia, claro. Todos queríamos probar nuestras fuerzas. Pero también había vacilón, compañerismo y esa dinámica que ocurre cuando un grupo de personas comparte una misma pasión.
De ahí comenzó a tomar forma una idea.
¿Y si convertíamos este grupo de amigos en un equipo?
Así nacieron los primeros integrantes de Smart Racing Team.
San Juan, Dorado y muchos kilómetros de historia
Gran parte de esos primeros recuerdos se construyeron sobre la ruta entre San Juan y Dorado.
Una ruta que nunca se siente exactamente igual.
Hay días completamente planos donde la velocidad domina y todo el mundo está pendiente al próximo ataque. Otros días incluyen cuestas que rápidamente dejan saber quién llegó con buenas piernas.
Cada salida tiene su propia historia.
A veces uno ataca.
A veces toca perseguir.
A veces uno simplemente intenta sobrevivir al ritmo.
Pero, sin importar cómo haya sido la corrida, siempre hay un momento para reagruparse.
La parada de hidratación se convirtió en parte de la tradición. Un momento para recuperar, hablar de lo que acaba de pasar, echar unas risas y prepararse para el regreso.
Y después de kilómetros, ataques y piernas cansadas, llega quizás una de las mejores partes del sábado:
el café y el pan.
Porque podemos competir como ciclistas, pero seguimos siendo boricuas.
Ese compartir después de la corrida se convirtió en parte de la esencia del grupo. Allí se hablaba de ciclismo, de las ocurrencias del día, del ataque que nadie pudo seguir y de quién había prometido que ese sábado iba a cogerlo suave y terminó atacando primero.
Sin darnos cuenta, mientras acumulábamos kilómetros también estábamos construyendo relaciones.
Primero amigos.
Después equipo.
Smart Racing Team no nació dentro de una oficina ni de un plan escrito en papel.
Nació en la carretera.
Nació de sábados madrugando para montar bicicleta.
De ataques entre amigos.
De conversaciones durante una parada de hidratación.
De café después de una corrida.
Y, sobre todo, nació de un grupo de personas que disfrutaban competir entre ellos, pero disfrutaban todavía más compartir la bicicleta.
Con el tiempo llegaron los uniformes, las competencias oficiales, los objetivos y una estructura mucho más seria.
Pero hay algo que nunca cambió.
Antes de ser un equipo, fuimos amigos.
Y esa amistad continúa siendo una de las bases de Smart Racing Team.
Porque podemos competir con todas nuestras fuerzas cuando estamos sobre la bicicleta, pero cuando termina la carrera volvemos a ser lo que siempre hemos sido:
un grupo de amigos que encontró en el ciclismo una razón para seguir rodando juntos.
Sigue la temporada de Smart Racing Team
VER MÁS NOTICIAS